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viernes, 11 de septiembre de 2009

39 Semanas

Hoy termina la que podría ( y desearía) que fuera la última semana de embarazo, mañana es 12 de septiembre, el día D. En realidad hace ya al menos un par de semanas que estoy preparada para lo que pudiera pasar, en cualquier momento el bebé podría nacer, pero parece que las cuentas se van a cumplir.

Las molestias continúan in crescendo, contracciones durante todo el día pero irregulares, y por la noche, en cuanto comienzo el paseíto, se vuelven muy frecuentes y dolorosas, aunque el dolor es bastante soportable. El dolor de la contracción se me irradia hacia los riñones, y cuando termino de cenar sólo puedo irme a la cama de lo mucho que me duelen la espalda y las piernas.

Ayer jueves estuvimos en la matrona, era la última visita. Me dio los resultados de la prueba del estreptococo, ha dado negativo, por lo que no tendrán que ponerme antibióticos el día del parto. La altura del útero está ahora en 37 cm, el latido fetal era de 136 pulsaciones por minuto, y los kilos engordados en total durante el embarazo son 6,100 gr. Le conté las molestias que siento y me dijo que todo era normal y que no querían decir nada (yo confiaba en que los dolores púbicos fueran debidos a que el cuello del útero se estuviera borrando, pero parece que no tiene por qué). No me exploró ni tampoco me pudo decir que el bebé estuviera ya encajado; dijo que no hacía falta saberlo y que para qué me iba a molestar. Y me dió cita para el próximo lunes en el Hospital de Maó en caso de que todavía no hubiera dado a luz para hacer la prueba de monitorización fetal. Sinceramente, espero no llegar al lunes con bombo, porque desplazarme 45 kms. al hospital no me apetece ni lo más mínimo, ya que aunque todavía conduzco, casi nunca lo hago más de 10-15 minutos.

El miedo tan intenso que sentía hacia el parto comienza a diluírse, y está siendo sustituído por un deseo muy grande de ver ya a mi hijo y tenerle en mis brazos. Me parece que veo recién nacidos por todas partes, y sueño cada noche que ya está con nosotros. El parto comienza a parecerme un trámite molesto pero necesario, y el resultado es lo que verdaderamente importa.

domingo, 6 de septiembre de 2009

38 Semanas

El domingo pasado llegó mi madre desde Madrid, y ahora ya no estoy sola todo el día, lo cuál me ha dado mucha tranquilidad porque tengo con quién comentar cada nuevo síntoma que aparece, que estas últimas dos semanas estoy viendo que son muchos. Además, ella está haciendo todo el trabajo duro de la casa, con lo que yo estoy mucho más descansada. El papi además está impresionado de lo mucho que está creciendo la barriga estos últimos días, anoche llegó a decir que su tamaño era desproporcionado, jajajajajaja!

Desde que llegó he retomado los paseos al anochecer, que desde junio no había vuelto a caminar, entre que estaba sola y el calor que hacía, este verano ha sido poco productivo en este sentido. Caminamos junto al mar alrededor de una hora, y prácticamente desde que empiezo a caminar, comienzan las contracciones; yo que me quejaba de no tener contracciones de Braxton Hicks, estas últimas semanas las tengo a todas horas, pero sobre todo de noche; en realidad me he dado cuenta de que ya las tenía en el séptimo mes, pero las confundía con movimientos del bebé; pensaba que el bebé se estiraba de brazos y piernas a la vez y que por eso se tensaba de aquella manera la barriga... cosas de primeriza!

Algunas de estas contracciones comienzan a ser francamente dolorosas, y también noto una presión muy fuerte en el pubis, que en ocasiones irradia dolor hacia la parte baja de la espalda; por lo que he leído, se trata de la cabeza del bebé, que ya debe estar encajada y "pidiendo pista". En ocasiones tengo que dejar lo que esté haciendo y pararme, o sentarme, hasta que el dolor pasa, y consulté con la matrona qué quería decir esto de tener tantas contracciones y molestias mientras caminaba; me explicó que se trataba de "contracciones por irritación" y que debía bajar el ritmo o sentarme cuando esto ocurriera; también me dijo que si me frotaba mucho la barriga (en plan lámpara de Aladino jejeje) se produciría una contracción.

El miércoles retomamos las clases de preparación al parto, que durante todo el mes de agosto no tuvimos porque la matrona hizo vacaciones, y fue bastante bien; por primera vez pude practicar el ejercicio del expulsivo que tanto me angustiaba (llegar al momento del parto sin saber empujar eficazmente) y aunque lo hago todo bien, hay un pequeño detalle, y es que no logro hacer descender bien mi diafragma, de manera que en mitad de la barriga me sobresale un "churrillo" cuando empujo, que según la matrona es el intestino (y yo creía que era la espalda del bebé puesto de lado...); varias veces lo intenté y el churrillo siempre ahí. Tengo que seguir practicando...

Y durante la hora de teoría nos puso un video de un parto (absolutamente explícito) que cuando terminó y nos preguntó qué nos había parecido, quedamos todos en silencio y bastante pálidos. A mí me daban ganas de escaparme por la ventana pero... creo que ya no hay otra salida . Era tan emocionante y bonito como impresionante y duro. Pudimos aclarar algunas dudas que a mí me quitaban el sueño, por ejemplo, nos explicó que no iban a rasurarnos el pubis como se hacía antes, que lo de ponernos un enema tampoco era por sistema (dijo que al hacernos el tacto vaginal, podían notar con la parte de detrás de los dedos si había masa fecal en el recto, y en ese caso nos "sugerían" ponernos uno para que en el momento de empujar no saliera aquello también), nos explicó el tema de la epidural, que si bien quitaba el dolor, también nos quitaría libertad porque ya quedaríamos inmovilizadas en la cama con la vía de suero y medicamentos, la de la propia anestesia, y monitorizadas para controlar las constantes vitales del bebé; también le pregunté cuánta gente estaría presente durante el periodo de expulsión; dijo que si se trataba de un parto vaginal sin complicaciones, sólo la matrona y el papá de la criatura, lo cuál me tranquilizo porque me imaginaba ahí espatarrada delante de 6 ó 7 personas y no me apetecía nada en absoluto. Nos explicó que en el hospital de Mahón se podía dar a la luz en otras posturas que no fuera la típica tumbada en el potro (de tortura, porque madre mía...) y nos dijo que esto era algo que tendríamos que negociar con la matrona que estuviera de guardia, ya que no todas están a dispuestas a andar agachadas en caso de que queramos parir en cuclillas (por supuesto si nos han puesto la epidural, de cuclillas nada, sentadas como mucho). Además, pariendo en cuclillas es imposible que la matrona nos proteja el periné, ya que no puede meter la cabeza ahí debajo. Y hablando del periné, la temida episiotomía. Al parecer tampoco es una práctica sistemática, sólo se hace cuando la matrona ve que el periné va a desgarrarse.

En fin, el tema parto ocupa prácticamente la mitad de mis pensamientos diarios, por una parte estoy cagada, pero por otra estoy deseando que suceda ya de una vez, visto que otra no me queda, y tener a Adrián en brazos después de tantos meses imaginando cómo será.


miércoles, 26 de agosto de 2009

36 Semanas

Escribo mediada la 37, pero es que no he tenido forma de hacerlo antes, sorry for the delay...

La semana pasada tenía cita con el anestesista y la matrona; con el anestesista las cosas fueron regulares; me estaba haciendo una especie de historial cuando al comentarle que tenía una hemorroide me dijo que entonces, el día que me pusiera de parto, y según llegara al hospital, pidiera ser visitada por un ginecólogo en lugar de por una matrona, ya que teniendo este "problemilla", lo más probable es que tuvieran que hacerme cesárea. A partir de este momento entré en modo "negativo" y el resto de la visita fue bastante tenso. En primer lugar no lo había oído jamás, que una hemorroide fuera una razón para acabar con una cesárea, y ya es raro, teniendo en cuenta el alto porcentaje de embarazadas que las sufren, no...? Así que le hice la cruz a este señor, y a sugerencia de mi hermano Carlos, ahora mi hemorroide se llama igual que él ;-)

Ni que decir tiene que removí Roma con Santiago para verificar la información que me había dado este señor, y nada, que no se hacen cesáreas por hemorroides, y que ciertamente muchas llegamos con ellas al día D. Así que un problema menos.

Y después, respecto a la visita con la matrona, pues comentar que era una diferente a la que me ha llevado todo el embarazo ya que la de siempre está de vacaciones; una chica muy maja y muy alegre que me animó bastante, la verdad. Desmintió tajantemente lo de la cesárea por hemorroide y fue la única que se animó a echarle un vistazo. Por suerte, y sobre todo gracias al Hemoal, la cosa ya pinta mucho mejor, aunque no ha desaparecido, pero eso casi que es lo de menos a estas alturas.

Escuchamos el corazón del bebé (esta vez papi pudo venir, que desde abril prácticamente no había vuelto a escuchar a su hijo) y la matrona bromeó diciendo que era todo un gato (por ser yo madrileña) por la potencia y ritmo tan fuerte que llevaba el enanillo. Sigue colocado como toca, cabeza abajo y con la espalda en el lado derecho de mi abdomen, aunque juraría que la semana pasada estaba colocado en el lado izquierdo, primero porque hubo un día que le noté moverse mucho y con grandes esfuerzos, y segundo, porque después de tanto movimiento, los piececillos estaban en el lado opuesto. Pues nada, se ve que ha vuelto a hacerlo pero esta vez no me he enterado!

Me pesó y por suerte parece que sólo llevo cogidos unos 6 kilos en todo el embarazo, algo bueno tenía que tener el sobrepeso inicial!

También me hizo la prueba del estreptococo (palito por delante y por detrás) y ahí, por primera vez en lo que llevo de embarazo, salieron a la luz mis terrores a que me toquen por ahí, pues me cerré como una ostra y me puse bastante nerviosa. Ante la perspectiva de dar a luz en pocas semanas, la matrona me dio una charlita cariñosa acerca de lo necesario que es que aprenda a relajarme y confiar, pues el día del parto tendrán que hacerme algunos tactos y conviene que se lo permita, básicamente porque me dolerán menos que si contraigo toda la musculatura vaginal. Uf, qué agobio!


También salió a la luz que vengo padeciendo una infección vaginal por hongos desde hace bastante tiempo, a juzgar por la colonización existente, y me he tenido que tratar con óvulos, y el papi también, pero con una pomada (pregunta de la matrona: ¿pero todavía mantenéis relaciones...? y un "sí..." medio avergonzado por respuesta)

Y después de la visita con la matrona, aprovechamos el día libre del papi para ir a comprar las cosas que venimos necesitando últimamente, a saber, una televisión nueva ya que la vieja hizo "plof" el otro día y le empezó a salir humo, y un colchón nuevo para el cuarto pequeño, para cuando llegue mi madre, que el viejo era una caca de vaca.

De mis insomnios sigo igual, algunas noches sólo duermo 3-4 horillas, y ya he comenzado a aficionarme al infurelax y a leer de madrugada hasta que el sueño vuelve, porque lo de estar dando vueltas en la cama era criminal.

domingo, 26 de julio de 2009

32 Semanas

Se me acabaron las vacaciones y el lunes volví al trabajo, lo cuál no hubiera sido tan horrible como esperaba si no hubiera sido porque de bienvenida tuve la desagradable sorpresa de comprobar que nos han quitado el acceso a Internet, lo cuál me deja absolutamente desconectada del mundo exterior y más aburrida que una ostra durante las 8 horas que religiosamente paso sola en este zulo que no tiene ni una triste ventana. Así que ahora estoy escribiendo este post en un documento Word que el sábado o el domingo copiaré al blog desde algún locutorio de Ciutadella, al módico precio de 0,50€ la media hora.

Y siguiendo con la lista de calamidades, esta semana se están alcanzando las temperaturas más altas en lo que llevamos de verano en Baleares, así que sigo pasándolas canutas en plena canícula, dado que el único lugar que conozco con aire acondicionado es mi coche (que ya es mucho y de agradecer, si pensamos que me chupo 50 kilómetros a las 14h); esta tarde por ejemplo, he visto que el termómetro marcaba 39ºC! Para dormir, para comer, para trabajar, para prácticamente todo utilizo un ventilador, pero esta noche se fue la luz a eso de las 4 de la madrugada, hora a la que cómo no, estaba despierta comiéndome la cabecita, y la hora que ha tardado en volver ha sido realmente sofocante. Lo siento mucho por la poca gente que tengo alrededor, porque estoy de una mala leche terrible.

Ahora hace casi 3 meses que no tomo el antidepresivo y a veces noto bajones que me hacen pensar si no sería mejor pedirle al médico que me lo volviera a recetar; luego pienso que hasta pasadas 3 semanas no hace efecto, y decido esperar a que desaparezcan por sí solos. Mayo en general fue bastante duro, en Junio ya tuve menos días de “esos”, y en Julio he tenido como una semana sólo. Pienso que mi cuerpo se tiene que volver a acostumbrar a fabricar por sí mismo serotonina, y esto a la vez me da la oportunidad de trabajar más con mi manera de pensar, de vigilar esos pensamientos que me hacen daño y que suelo tener de forma automática, y de perdonarme de vez en cuando y darme permiso para simplemente descansar de tanta angustia, culpabilidades varias y miedos irracionales. Me consuelo pensando que cada vez tendré menos bajones de estos y que habré ganado en libertad al finalizar un tratamiento que parecía que no iba a acabar jamás.

Cambiando de tema, lo que sí vengo notando desde hace un par de semanas es que el ardor de estómago se está acrecentando por momentos, ahora tomo Almax a diario prácticamente después de cada comida, y a veces he notado que a los 20 minutos de habérmelo tomado el ardor vuelve a empezar, lo cuál me desespera un poquito también, porque ya no es que coma cosas picantes o ácidas y ésta sea la causa del ardor, es que cualquier alimento me lo produce… Cuando era pequeña, pensaba que el ardor de estómago de las mujeres embarazadas se debía a que el bebé iba a tener mucho pelo. Ahora sé que es la relaxina, que no me cierra bien el estómago por arriba (el píloro creo que se llama), porque de lo contrario estaría convencida de que no daré a luz a un niño sino a un mono!


Ayer asistimos a la última clase de preparación al parto hasta septiembre, la primera parte fue normal, hicimos gimnasia como siempre, pero después, en lugar de practicar las respiraciones con los papás, estuvimos sólo las madres haciendo un ejercicio de visualización del día del parto; fue muy interesante, empezamos desde el momento en que nos encontramos en casa y comenzamos a sentir las primeras contracciones dolorosas pero relativamente espaciadas en el tiempo (en esta parte la matrona nos aconsejaba que nos distrajéramos todo lo posible), luego se pasaba al tiempo en el que las contracciones son rítmicas y su frecuencia cada vez mayor (el consejo era tomar un baño de agua tibia de no más de media hora) y cuando hacía más de una hora que eran cada 5 minutos ya podíamos empezar a irnos al hospital. Una vez allí visualizamos el estar ingresadas primero en planta, con nuestra pareja, monitorizadas y practicando las respiraciones que hemos aprendido, y por último cuando nos bajaban a la sala de partos y por fin nacía el bebé. Pero ahí no acababa el ejercicio, porque después de todo esto, visualizamos la vuelta a casa y las temidas primeras semanas, en las que íbamos solucionando todos los problemas que iban surgiendo hasta que finalmente nos sentíamos a gusto y seguras en nuestro nuevo papel de madres. Me pareció un ejercicio muy interesante, sobre todo por la posibilidad de imaginar esta situación desde un estado mental de tranquilidad, creo que puede llegar a ser muy útil llegado el momento.

En la clase que hacemos con la matrona después de los ejercicios, estuvimos haciendo la lista de las cosas que tenemos que llevarnos al hospital, y por suerte para mí, en el Mateu Orfila tienen de todo, no tengo que llevarme ni un camisón siquiera, apenas unas braguitas de papel (se conoce que al principio la hemorragia será fuertecilla y es más práctico tirar las braguitas que intentar limpiarlas), las zapatillas, una bata, el neceser, y para el bebé sólo la ropa del día que nos vayamos a casa, porque mientras estemos allí, le visten con ropa del hospital. Y yo que pensaba meter hasta pañales para el enanillo! Casi casi puedo prepararla mientras vaya notando las primeras contracciones, aunque… mejor la haré este fin de semana ;-)

domingo, 12 de julio de 2009

30 Semanas

Hoy escribo desde un cibercafé, no me aclaro nada con este portátil y además en 15 minutos me tengo que ir, así que haré lo que pueda...

Toda esta semana he estado de vacaciones y me ha venido muy bien el tiempo libre para poder poner al día tanto la casa como las cosas del bebé.

Por fin se han producido avances en este campo, y a día de hoy ya tenemos en nuestro poder el moisés, la cuna y la silla de paseo (todo esto nos lo han prestado la hermana y el cuñado de Joan) y la bañera la fui a encargar el viernes por la mañana, y en unos 10 días la tendremos en Menorca. Bebé, esto empieza a tener forma!

También tuve visita el martes con la matrona, y fue sin duda la visita con mejores noticias desde que estoy embarazada. Por partes:

- Este mes no he engordado ni un gramo, de hecho he perdido medio kilo. Bien!
- El latido fetal y la altura del útero están perfectos, y éste último corresponde a las semanas de gestación, o lo que es lo mismo: "claro que tu barriga está creciendo" (últimamente algunas personas me habían "asustado" diciéndome que me la veían igual que hace 3 meses, y yo estaba llegando a la conclusión de que mi bebé no estaba creciendo como correspondía)
- El bebé ya está colocado cabeza abajo, o en "posición óptima de salida", y aunque está girado hacia el lado derecho de mi cuerpo, para mí está perfecto que haya abandonado la postura de toro sentado, ya que entre otras cosas no he vuelto a sentir ninguna patada enb el cuello del útero, lo cuál es genial. Ahora sin embargo noto una presión sobre la vejiga que me hace orinar más frecuentemente y unos movimientos de piececillos debajo de mi pecho que me hacen muchas cosquillitas.
- Y las próximas visitas las tengo con el anestesista, para hacer un electrocardiograma y otras pruebas para ponerme la epidural en caso de necesitarla el día del parto. Me preguntó la matrona que qué opinaba de la epidural y la dije que sin problemas, que intentaría aguantar sin ella todo lo que pudiera, pero si me la tenían que poner, que me la pusieran. No tengo ganas de hacer la heroína, sinceramente. Uf, me doy cuenta mientras escribo esto que en dos meses estaré pariendo y me entra el "acojone" otra vez...

Y bueno, aún me queda otra semana más de vacaciones, tiempo para seguir avanzando y descansando, que cada día me siento más pesada, y este calor no me está ayudando precisamente.


Buen fin de semana a tod@s!

jueves, 4 de junio de 2009

25 Semanas

Esta semana ha sido un poco de nervios, por ejemplo la noche del martes apenas pude dormir porque el miércoles empezaba el curso de preparación al parto, y se me antojaba que lo del embarazo estaba llegando a su fin, que en tres mesecillos tendremos al bebé en casa (qué mal me sabe llamarle "el bebé", pero es que aún no nos hemos decidido por ningún nombre) y me entró un miedo considerable. Y bueno, el miércoles por la tarde acudimos a la primera clase del curso al centro de salud.

La primera hora era sólo para las mujeres; estuvimos haciendo ejercicios físicos, repaso general de todo el cuerpo desde los tobillos hasta el cuello, y algo que me sorprendió mucho, también "abdominales", más flojitas que las normales, pero abdominales al fin y al cabo, y yo que pensaba que esos músculos no se podían casi ni mover durante el embarazo! Qué paletilla! ;-)

Fue bonito ver que en clase había mujeres llegadas de casi todos los continentes: había una chica árabe, con sus velos, otra asiática graciosísima que se perdía constantemente (además la matrona nos daba la clase en menorquín "ara amb sa cama dreta..." y ella levantaba la izquierda por ejemplo), otra chica latinoamericana, otra sueca, etc... Y castellanas creo que sólo somos dos.

La segunda hora consistió en una charla para las parejas, en concreto ayer comenzamos el módulo de crianza, ya que son consecutivos, y el próximo mes daremos "embarazo" y por último "parto". Se me hacía raro estar sentada en un aula del Canal Salat escuchando cómo hay que atender a un recién nacido junto a Joan, pensaba en cuándo y cómo nos conocimos y las vueltas que ha dado la vida desde entonces... De lo que nos explicó la educadora ayer, diría que lo más significativo fue que los recién nacidos lloran para comunicar sus necesidades, (esto no quiere decir que estén sufriendo, como cuando lloramos los adultos) y por tanto hay que atenderles SIEMPRE y con tranquilidad. Ella considera que un recién nacido abarca de los 0 a los 3 meses. Enfatizó varias veces que para criar a un niño, lo más importante, lo que de verdad es indispensable, es el amor y la paciencia.

Y hablando del amor, la educadora nos explicó que en el momento en el que el bebé sale de nuestro cuerpo y se separa de nosotras, en el momento en que ese "uno" que hemos sido durante 9 meses se convierte en "dos", se produce una fuerte descarga de la hormona oxitocina, cuyas finalidades son básicamente dos: producir la subida de la leche para poder amamantar, y que se produzca el enamoramiento por parte de la madre hacia el bebé, lo cuál le hace olvidar todos los sufrimientos que acaba de pasar y que en lugar de rechazar a la causa de tanto dolor (que sería lo lógico) sienta todo lo contrario, es decir, un amor muy grande y un deseo de proteger y ocuparse de "su cría". Con todo esto nos venía a explicar que el verdadero amor se produce algún tiempo después, cuando vamos conociendo a nuestro hijo y ocupándonos de él.



Otra cosa que aprendí fue el concepto de "efecto nocebo", del cuál no había oído hablar nunca. Se trata del efecto placebo pero en negativo, es decir, que si creemos que algo nos afectará negativamente a nosotras o a nuestros bebés, aunque se trate de algo inocuo, terminará afectándonos. Puso el ejemplo de que el parto no saliera como deseamos, que hubiera algún tipo de complicación, etc... y comencemos a preocuparnos pensando que esto afectará a la creación del vínculo con el bebé, a la subida de la leche y cosas así; parece ser que la sugestión puede obrar el (des-)milagro y hacer que esto sea cierto al final. Así que nos recomendó mucha calma, y confianza en el personal médico que nos atenderá cuando llegue el momento.

Buen fin de semana a tod@s!


viernes, 15 de mayo de 2009

22 Semanas

Esta semana tuvimos visita a la matrona. Lo primero que hizo fue leernos el informe del ginecólogo correspondiente a la eco de hace 2 semanas: la posición del bebé, cabeza abajo (justo lo contrario de lo que yo entendí en su día), líquido amniótico normal, cordón umbilical normal, y placenta en cara posterior del útero. Le pregunté a la matrona si la placenta se va desplazando, (soy muuuy primeriza, jejejeje) y me dijo que a estas alturas es muy raro que lo haga, no obstante en la próxima eco, que será en la semana 34, me confirmará que siga bien colocada para tener un parto natural.

Me ha mandado para la semana 25 más análisis de sangre, de orina, el test de Coombs (que determina si sangre del feto ha entrado en contacto con la de la mía, ya que al ser Rh negativo, puedo haber creado anticuerpos que dificultarían el desarrollo del bebé), el test de O'Sullivan (mide el metabolismo de la glucosa, sirve para detectar la diabetes gestacional) y volverán a mirar si hubiera toxoplasma.

También me dice que empiezo el curso de preparación al parto en la semana 26, lo cuál me está trayendo muchos quebraderos de cabeza para poder compaginarlo con mis turnos en el trabajo. De ninguna manera quiero perderme estas clases, así que le diré a la empresa que me lo quiten del sueldo o que hagan lo que quieran, pero para mí es muy importante acudir a este curso, que de por sí será más corto de lo normal porque esta buena mujer se coge el mes de agosto de vacaciones y no tiene sustituta... Bendita seguridad social...

También me pesó, y mi aumento total en los 5 meses que llevo de embarazo es de 3.400 kg, lo cuál no está nada nada mal, la matrona me felicitó y me instó a que siguiera así, ya que yo tenía "reservas" cuando me quedé embarazada y no me conviene ganar mucho peso. En cualquier caso, es cierto que no puedo relajarme con este tema pues ahora viene la época en la que más peso se gana, ya que todo es crecer y crecer! Seguiremos con el gazpacho a tutte ore...

También me midió circunferencia abdominal, ya vamos por 105 cm, 3 más que en la semana 15, y el útero mide 22 cm del alto, 7 más que la última vez! Volvimos a escuchamos el latido del bebé, sigue siendo un caballo al galope, nos dijo que eran alrededor de 150 pulsaciones por minuto.

La matrona me ha descubierto una estría y me ha recomendado que me de crema mañana y noche. Y yo, la verdad no creo que lo haga... ya que soy súper vaga para estas cosas. Cuando me quedé embarazada asumí que saldrían estrías, como asumo que teniendo 3 gatos se van a afilar las uñas en el sofá... No me agobia demasiado, al menos por ahora. También me ha recomendado que no exponga la barriga al sol, ya que las estrías se oscurecerían y se verían más. Pero sinceramente, los bañadores premamá con esa especie de bolsa colgando que llevan me parecen tan feotes que... creo que tampoco voy a hacer caso...

Por último me dijo que a partir de ahora he de controlar los movimientos del feto hasta contar 15 al día como mínimo. En caso de que no llegáramos a los 15 movimientos, tengo que comer algo y tumbarme tranquila a esperar. Si ni por esas se moviera el bebé, tengo que acudir al servicio de urgencias, lo cuál es una posibilidad muy remota. Su frase ha sido que el movimiento fetal es un síntoma de bienestar fetal. Y lo creo, porque menudas coreografías se ha estado montando el enanillo estas tardes en el trabajo! El otro día, en mitad de uno de sus bailes, me puse la mano en la barriga y dije "Pero bebé, qué haces...?" y se quedó quieto en seco, fue muy gracioso.

Ayer por la mañana descubrí con horror que mis tobillos están desapareciendo. Si empiezo tan pronto, cómo estarán en agosto??? Parece como si me hubiera caído y me los hubiera torcido los dos!!! Como medidas preventivas o paliativas más bien, estoy levantándome cada hora en el trabajo y doy 5-6 vueltas a la oficina, descalza; también pongo los pies en alto y bebo agua hasta que noto que empiezo a críar ranas en el estómago, puagggg! ;-)

Todo sea por llegar al parto en las mejores condiciones posibles, no se vaya a avergonzar el bebé de su madre "la floja"



viernes, 3 de abril de 2009

Semana 15ª

Ya estamos de vuelta en Menorca otra vez, y esta semana nos tocaba revisión con la matrona. En primer lugar nos dio los resultados del triple screening, que han salido muy bien, la probabilidad para la T18 es de 1/6700 y para la T21 1/4220, si no recuerdo mal...

Después me tomó la tensión, que esta vez estaba dentro de valores normales, revisamos los análisis de sangre y orina, todo correcto también, y me pesó (horror). Resulta que desde que me quedé embarazada he subido 2 kgs 200 gr., gracias a Dios no es demasiado, de hecho no me regañó, pero he de reconocer que mis planes eran no subir nada durante el primer trimestre, pero en fin... durante el viaje he comido de maravilla y confieso que no me he privado absolutamente de nada!

Le comenté a la matrona que durante los dos días anteriores había estado sintiendo unos pinchazos como pequeñas descargas eléctricas en el hueso de la cadera, sobre todo en el lado izquierdo, y que estos pinchazos a veces eran tan potentes que habían llegado a despertarme incluso. El segundo día que los sentí me fui a urgencias (después de consultar con una doctora del 061 por teléfono) y allí me recibieron con mucha preocupación creyendo que estaba sufriendo contracciones, que vaya susto me llevé al verle la cara de preocupación al médico! En aquella visita también descartaron que la causa del dolor pudiera ser una infección de orina, y finalmente llegamos entre todos a la conclusión de que las caderas se estaban ensanchando y que esos dolores se debían al desplazamiento de los huesos y articulaciones para dejar más espacio al bebé. Pues bien, la matrona al saber de todo ésto, me dijo que tenía que aprender a distinguir entre molestias y dolores, definiendo estos últimos como dolores que te impiden hacer tu vida normal y que hacen que se te salten hasta las lágrimas. Molestias son todas las demás cosas que sientes, y durante el embarazo tendrás miles...

Por último estuvimos escuchando el corazón del bebecito, iba a 150 pulsaciones por minuto! La matrona dijo que esto también era normal, así que nos fuimos a casa muy tranquilos y satisfechos, sobre todo yo, que me invadía una sensación maravillosa de estar haciendo las cosas bien, cuidándome como Dios manda, y siendo una mimada de la fortuna, y esto es una gozada...



miércoles, 4 de febrero de 2009

Semana 8ª

Ayer conocí a Carola, la que será mi profesora de yoga para embarazadas durante los próximos meses. Me sentí muy a gusto hablando con ella, ha sido una de las escasísimas personas que no ha puesto cara de espanto al saber que todavía no he podido dejar de fumar y que aún sigo tomando la mitad de dosis de mi antidepresivo. Me explicó que yo era antes una persona que tomaba antidepresivos y que fumaba un paquete diario, y que ahora me estoy convirtiendo en una persona que no lo hace; me explicó que esto requiere un proceso, un paso a paso, y que trate de centrarme en el "aquí y ahora". Me ha dejado un libro que se llama Kundalini Yoga para el embarazo, y que tiene muy buena pinta. La clase de ayer me calmó mucho y puede volver a conectar con la pequeña vida que crece dentro de mí, que hacía días que la angustia y el estrés me lo habían impedido.

El jueves pasado, Joan y yo acudimos a la primera visita con la comadrona. Básicamente hizo el historial, me dio como fecha probable de parto el 12 de septiembre, y me sugirió que siguiese una dieta de 1800 calorías, ya que al tener un cierto sobrepeso, corro el riesgo de engordar más de la cuenta durante el embarazo, con los riesgos que eso conlleva tanto para el parto como para el propio bebé. Al principio, pensar que también tenía que hacer dieta me sentó fatal, empecé a pensar en todas las cosas que tengo que modificar en mi día a día y me sentí realmente abrumada. Además, se me hacía rarísimo hacer dieta sabiendo que el objetivo no era adelgazar, sino engordar un kilo al mes...Al día siguiente ya fui capaz de comenzar a verlo de una manera más positiva, y también hemos comenzado Joan y yo a dar "enérgicos paseos" por Sant Nicolau al caer la tarde.

Me han dado cita para el 2 de marzo para realizar la primera ecografía. Supongo que necesito mucho esa ecografía porque, a día de hoy, me sigue costando creer que esté embrazada. Supongo también que, estando apenas de dos meses, no debo ser la única mujer con dificultades para aceptar su nuevo estado...