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viernes, 11 de septiembre de 2009

39 Semanas

Hoy termina la que podría ( y desearía) que fuera la última semana de embarazo, mañana es 12 de septiembre, el día D. En realidad hace ya al menos un par de semanas que estoy preparada para lo que pudiera pasar, en cualquier momento el bebé podría nacer, pero parece que las cuentas se van a cumplir.

Las molestias continúan in crescendo, contracciones durante todo el día pero irregulares, y por la noche, en cuanto comienzo el paseíto, se vuelven muy frecuentes y dolorosas, aunque el dolor es bastante soportable. El dolor de la contracción se me irradia hacia los riñones, y cuando termino de cenar sólo puedo irme a la cama de lo mucho que me duelen la espalda y las piernas.

Ayer jueves estuvimos en la matrona, era la última visita. Me dio los resultados de la prueba del estreptococo, ha dado negativo, por lo que no tendrán que ponerme antibióticos el día del parto. La altura del útero está ahora en 37 cm, el latido fetal era de 136 pulsaciones por minuto, y los kilos engordados en total durante el embarazo son 6,100 gr. Le conté las molestias que siento y me dijo que todo era normal y que no querían decir nada (yo confiaba en que los dolores púbicos fueran debidos a que el cuello del útero se estuviera borrando, pero parece que no tiene por qué). No me exploró ni tampoco me pudo decir que el bebé estuviera ya encajado; dijo que no hacía falta saberlo y que para qué me iba a molestar. Y me dió cita para el próximo lunes en el Hospital de Maó en caso de que todavía no hubiera dado a luz para hacer la prueba de monitorización fetal. Sinceramente, espero no llegar al lunes con bombo, porque desplazarme 45 kms. al hospital no me apetece ni lo más mínimo, ya que aunque todavía conduzco, casi nunca lo hago más de 10-15 minutos.

El miedo tan intenso que sentía hacia el parto comienza a diluírse, y está siendo sustituído por un deseo muy grande de ver ya a mi hijo y tenerle en mis brazos. Me parece que veo recién nacidos por todas partes, y sueño cada noche que ya está con nosotros. El parto comienza a parecerme un trámite molesto pero necesario, y el resultado es lo que verdaderamente importa.

sábado, 8 de agosto de 2009

33 Semanas

Como ya sabéis los que leéis habitualmente el blog, ya no tengo acceso a internet, por eso escribo de la semana 33 estando a día de hoy de 35, pero bueno, es por seguir un orden. Mañana volveré a conectarme y os contaré la 34...

De la semana 33 destacaría que el insomnio llegó a su punto fuerte, lo normal era dormir 3-4 horas por noche, y pasar el día como un zombi total, muy distraída y con dolor de cabeza, y fui al médico a pedir la bendita baja. Desde entonces estoy con una sensación de alivio, de "si no duermo no importa" que hizo que me relajara y comenzara a ver la vida de otra manera muy distinta. Y también a dormir algunas horas, todo sea dicho.



Además estos días mis padres y mi hermano pequeño visitan la isla, por lo que he podido cambiar totalmente de hábitos, y el mero hecho de estar con ellos (a mi padre y a mi hermano no les veía desde el mes de octubre pasado, y a mi madre desde marzo) también me ha ayudado a relajarme mucho. Cuando les vi en el aeropuerto monté el numerito de los lloros, abrazada a mi madre como una niña, me moría de vergüenza, pero por desgracia en este embarazo estoy llorando más que en toda mi vida, así que no me queda otra que aceptarlo/me, porque he descubierto que al menos después de llorar me quedo tranquilísima, jejejeje...

El bebé ajeno a lloros y a insomnios, dando sus sesiones de patadillas y pellizquitos por mis bajos fondos, y apretando su cabecita contra mi pubis, a veces me da la sensación de que me parto del dolor, pero me dijo la doctora que es normal, que se va abriendo el canal de parto, así que cuando tengo un dolor muy intenso trato de pensar que es por un bien.

domingo, 26 de julio de 2009

31 Semanas

Aunque hace ya 2 semanas que terminé la 31ª, por motivos ajenos a mi voluntad no he podido actualizar el blog antes, así que haré un pequeño resumen de lo que recuerdo de la semana 31...
Estaba de vacaciones, mi hermana Bárbara vino a visitarnos a Menorca y hacía un calor de mil demonios. Entre unas cosas y otras acabé teniendo un bajón anímico importante, y la pobre mujer me ha visto llorando y/o enfadada muchas más veces de las que le habría gustado (lo siento hermanita).
Shekel, mi gato, se fue una noche de excursión y tardó dos días en aparecer; ya sé que es un gato y que los gatos hacen estas cosas, pero no puedo evitar angustiarme cuando veo que ya es de día y el gato no ha vuelto. Salimos a buscarle por los alrededores e incluso subimos a casa de la vecina (a veces le da por meterse allí y se queda encerrado) pero no le encontramos. Dos días después, a las 7 de la mañana, entró por la puerta como si tal cosa, vino a mi habitación mugriento y soltó un "miaaaaaauuu" bien alto para que supiéramos que ya estaba allí. Fue un gran alivio!
Los nervios además me jugaron otra mala pasada y el mismo día que Shekel había desaparecido tuve una pelea muy fuerte con Joan que se saldó con su marcha de casa (a instancias mías) y mi posterior arrepentimiento, pero no fuimos capaces de solucionarlo hasta dos días después tampoco, y la reconciliación fue bastante pobre, vamos que volvió a casa pero no conseguimos solucionar ninguna de las desavenencias que habían provocado la explosión.
Mientras todo esto ocurría en mi cabeza, sin embargo el bebé iba completamente a su bola, ya que seguía moviéndose normalmente y además creo que comenzó a encajarse en mi pelvis en aquellos días, ya que estando en la playa, sentí un dolor que presionaba bastante fuerte en la parte inferior de la cadera, y dicho dolor se irradiaba hacia mi vagina y riñones, y sólo conseguí aliviarlo colocándome en cuclillas en el suelo, como una rana. Me dolía tanto que sinceramente me importaba muy poco lo que pudiera pensar la gente que estaba alrededor ;-)

miércoles, 10 de junio de 2009

26 Semanas

En esta semana fuimos a ver a la matrona el martes, que ya tenía los resultados de los análisis de finales de mayo. Básicamente, éstos han sido los resultados:

- Glóbulos blancos y rojos, plaquetas, hierro y demás componentes de la sangre: Muy bien (es lo único que está muy bien, que nadie se emocione ;-))

- Toxoplasmosis: "No la has pillado" (¿¿¿Cómorrr???)

- Test de O'Sullivan: 154 cuando el valor normal es 140, o sea que hay que repetir la prueba, pero esta vez nos beberemos el doble de glucosa y permaneceremos en el centro de salud tres horas, porque la primera vez, una hora nos supo a poco. Ah! Y para rematar, los 3 días previos a la prueba, tengo que hace una dieta en la que el azúcar brilla por su ausencia pero los hidratos de carbono son como el doble de lo que estoy acostumbrada a comer normalmente. Llevo un par de días medio haciéndola y tardo como media hora en comer, qué fatiga por Dios!

- Luego me palpó el abdomen (a la vez que me estrujó la vejiga) y sentenció que el bebé estaba colocado "de nalgas", pero que no había razón para preocuparse pues aún quedan tres meses y suficiente espacio en el útero para darse la vuelta.

Le escuchamos el corazón, y latía como siempre, a 150 pulsaciones por minuto.

- Del ardor de estómago me ha confirmado (porque ya me encargué yo de consultar a mi prima Ana hace un mes) que sí que puedo tomar Almax ó Alquen (ranitidina).

- Y del dolor de espalda que "todas nos quejamos de lo mismo" (so ajo y agua), que lo único que se puede hacer son algunos ejercicios para fortalecerla ó tomar un comprimido de paracetamol cuando ya no pueda más.

Por otra parte, ayer martes, el bebé me regaló uno de los momentos más divertidos y que más en evidencia ponen mi inexperiencia. Estando en el trabajo, noté un "click" en el vientre; a los pocos segundos otro, y así. Entonces me animé, y cuando él hacía su movimiento, yo le respondía dando un golpecito desde fuera. Así lo hicimos unas cuantas veces, y yo comencé a emocionarme pensando que me estaba COMUNICANDO por primera vez con mi hijo, con toda intencionalidad, hasta que tuve que dejar de responderle a sus golpecitos para (trabajar, por ejemplo...?) y noté que él seguía haciéndolos... Ahí comencé a caer del guindo y llegué a la conclusión de que alguien se había pasado bebiendo líquido amniótico y ahora tenía HIPO. Jajajajajajajaja!

viernes, 29 de mayo de 2009

24 Semanas

El martes pasado me hicieron más análisis; esta vez tocó orina, sangre (volverán a mirar Toxoplasmosis) y uno de los hitos del embarazo: el test de O'Sullivan. Consiste en administrar 200 ml. de glucosa en ayunas y al cabo de una hora se realiza una extracción de sangre para ver qué tal la ha metabolizado nuestro organismo; es útil para detectar diabetes gestacional, que afecta aproximadamente al 5% de las gestantes.

Como había escuchado pestes del líquido que te dan para beber, estaba un poco expectante, pero para mi sorpresa no sabía mal, tenía gusto a naranja y además estaba fresquito. Así que todo para dentro y al cabo de una hora me volvieron a sacar sangre. Los resultados se los enviarán directamente a la matrona, y tengo consulta con ella el 9 de junio.

Por lo demás no tengo mucho que contar, sí mucho que quejarme de dolorcitos y molestias varias. Los turnos de tarde me matan, y cuando se acerca la hora de "recoger el chiringuito" estoy de un mal humor tremendo de lo mucho que me duele la espalda y lo hinchadas que tengo las piernas y los pies. Ayer me metí en la cama con el churro- cojín de lactancia que me enviaron Juan y Ana de Almería, y después de algunas pruebas, encontré una postura en la que al fin no me dolía, lo que pasa es que era bastante antinatural, pues tenía toda la espalda arqueada al máximo, pero después de unos minutos así, parece que se descontracturó bastante. Nuestro cojín es como éste pero verde y azul:



Cuando Joan me vió meterme con él en la cama dijo "Oh, no, otro habitante más" y es que entre él y yo (que cada vez ocupo más espacio) y los 3 gatos que se nos colocan a los pies ya estamos un poco estrechos.

Y respecto a los movimientos fetales, se confirma que cuando gestiono incidentes más graves (los llamados "marrones": búsquedas, rescates, incendios...) el bebé me patea muchísimo. Las primeras veces que lo noté me hizo gracia, pero ahora cada vez menos, pues creo que lo hace porque nota mi tensión, o porque adopto una postura que no le debe resultar muy cómoda al pobre hombre... En fin... Cada día que pasa estoy más convencida de que no podré cumplir mi previsión inicial de asistencia al trabajo. Supongo que fui un poquito ilusa, pensaba que sólo sería la barriga lo que me pesaría, y que total... Pero son 1500 cosas más y no lo estoy pasando precisamente bien.

viernes, 8 de mayo de 2009

21 semanas

Acabamos hoy la semana 21, y decididamente me doy cuenta de que ya ha empezado la cuenta atrás. Tengo una barrigota que no deja lugar a dudas, y cada vez me cuesta más llegar a la noche habiendo cumplido todas mis obligaciones del día. El embarazo me está enseñando a priorizar tareas y a posponer otras sin demasiados aspavientos.

Hay una cosa que sé que hago mal, y es así desde el principio del embarazo, pero es que... no doy para más! En cuanto termino de cenar, me voy directa a la cama, lo que quedarme en el sofá viendo la tele ya no puedo hacerlo, en parte por el cansancio y en parte por algunos dolores variaditos que me piden a gritos que me tumbe y que descanse mis doloridos músculos y articulaciones. Por suerte sin embargo, me suelo dormir enseguida, y si no fuera porque me levanto a hacer pis setenta veces, la noche sería perfecta...

Tema aparte en cambio es el ardor de estómago, hay días que comienzo a sentirlo ya desde las 8 de la mañana, y va en aumento a lo largo del día. Me paso el día bebiendo agua, no estoy muy segura de que sirva para algo, pero ante tal calentura, inconscientemente voy directa a apagar el fuego de esta manera, y es que de verdad parece que en cualquier momento me saldrá una llamarada por la boca!

Hace poco que he desayunado, y mientras escribo estas palabras, bebecito, no dejas de dar vueltas y golpecitos dentro de mí. Es la glucosa la que te anima, porque cuando yo me siento flojilla y hambrienta, tú te quedas bien quietecito, en espera de que volvamos a cargar las reservas supongo ;-)

viernes, 3 de abril de 2009

Semana 15ª

Ya estamos de vuelta en Menorca otra vez, y esta semana nos tocaba revisión con la matrona. En primer lugar nos dio los resultados del triple screening, que han salido muy bien, la probabilidad para la T18 es de 1/6700 y para la T21 1/4220, si no recuerdo mal...

Después me tomó la tensión, que esta vez estaba dentro de valores normales, revisamos los análisis de sangre y orina, todo correcto también, y me pesó (horror). Resulta que desde que me quedé embarazada he subido 2 kgs 200 gr., gracias a Dios no es demasiado, de hecho no me regañó, pero he de reconocer que mis planes eran no subir nada durante el primer trimestre, pero en fin... durante el viaje he comido de maravilla y confieso que no me he privado absolutamente de nada!

Le comenté a la matrona que durante los dos días anteriores había estado sintiendo unos pinchazos como pequeñas descargas eléctricas en el hueso de la cadera, sobre todo en el lado izquierdo, y que estos pinchazos a veces eran tan potentes que habían llegado a despertarme incluso. El segundo día que los sentí me fui a urgencias (después de consultar con una doctora del 061 por teléfono) y allí me recibieron con mucha preocupación creyendo que estaba sufriendo contracciones, que vaya susto me llevé al verle la cara de preocupación al médico! En aquella visita también descartaron que la causa del dolor pudiera ser una infección de orina, y finalmente llegamos entre todos a la conclusión de que las caderas se estaban ensanchando y que esos dolores se debían al desplazamiento de los huesos y articulaciones para dejar más espacio al bebé. Pues bien, la matrona al saber de todo ésto, me dijo que tenía que aprender a distinguir entre molestias y dolores, definiendo estos últimos como dolores que te impiden hacer tu vida normal y que hacen que se te salten hasta las lágrimas. Molestias son todas las demás cosas que sientes, y durante el embarazo tendrás miles...

Por último estuvimos escuchando el corazón del bebecito, iba a 150 pulsaciones por minuto! La matrona dijo que esto también era normal, así que nos fuimos a casa muy tranquilos y satisfechos, sobre todo yo, que me invadía una sensación maravillosa de estar haciendo las cosas bien, cuidándome como Dios manda, y siendo una mimada de la fortuna, y esto es una gozada...